viernes, 19 de septiembre de 2014

La noche de Odile

Eran aproximadamente las 11:30 de la noche del domingo 14 de septiembre cuando cortaron la energía eléctrica y se empezó a sentir con más fuerza la presencia de Odile, quien estaba a unas horas de entrar como los grandes: categoría III (pero hay quienes aseguran era IV aún), vientos sostenidos de hasta 200km/hr y un fugaz pero lamentable historial de su paso por Cabo San Lucas, B. C. S. Casi una hora después, Odile descargaba su furia contra mi bello Puerto de Ilusión, la capital del Estado, destrozando todo lo que había a su paso: postes de luz, espectaculares, bardas, árboles, puertas y ventanas, casas enteras.

Desde la habitación en la que estábamos resguardados mi mamá, Ed y yo escuchábamos el rugir del viento y todo lo que arrastraba a su paso. Veíamos la hora una y otra vez, y entre cada vistazo no pasaban ni cinco minutos que para nosotros era una eternidad. Deseábamos, como toda la comunidad paceña, que todo acabara.

No tenía señal en mi celular, y cuando alguna notificación se colaba, actualizaba rápidamente para ver qué nuevas noticias había y siempre eras las mismas y desalentadoras noticias: se esperaba que Odile terminara con sus destrozos hasta aproximadamente las 7 de la mañana.

Quienes no han pasado por algo así, necesitarían vivirlo para saber lo tormentoso que es, la incertidumbre con que se vive (si es que a eso se le llama vivir), esperando ver salir volando puertas y ventanas y perderlo todo en unos minutos. No hubo momento de calma, fueron siete horas de terror continuas, siete horas interminables sin poder dormir, sin tener paz en La Paz.

¿Y luego? Cuando todo estuvo calmo de nuevo y por fin pudimos salir, fue devastador. Afortunadamente mi casa no tuvo daños, no faltaba una sola ventana o una puerta, pero no todos podíamos decir lo mismo. Odile dejó a cientos de familia sin hogar y sin esperanzas.

Salir de la cuadra de mi casa fue impactante: casas sin techos, sin puertas, sin ventanas, sin portones, sin bardas. Espectaculares en el piso, estructuras pesadísimas hechas escombro, postes de luz y teléfono sobre casas y autos, y centenares de árboles tapando calles enteras.

Y si bien a nosotros nos fue mal, de Cabo San Lucas no quedó nada, uno de los puertos turísticos más importantes del país quedó devastado totalmente, sé por amigos que viven allá y con los que difícilmente nos comunicamos, que el asunto está crítico, nada de lo que han visto en noticias se compara con la realidad y una película de Hollywood le queda corta a lo que viven allá.

Nosotros estuvimos cuatro días sin luz, hace unas horas la reconectaron al igual que el servicio de internet que desde ayer estuvo intermitente, las líneas telefónicas ya están restablecidas al 100% en La Paz, aún no tenemos agua en algunas colonias pero eso es lo de menos, siendo que en Los Cabos no tienen ni qué comer.

Por eso, queridos lectores, les pido ayuda para mi gente, para la gente tan cálida de mi Estado que hoy más que nunca necesita de esa solidaridad que nos caracteriza a los mexicanos, que no vemos quién nos necesita, sino cómo ayudar. Les dejo una lista que encontré de la ubicación de algunos centros de acopio en algunas ciudades de la República, ojalá puedan ayudar con lo básico, con poco o mucho; piensen en los niños, en las personas más vulnerables y sepan que TODO Baja California Sur se los agradecerá.





miércoles, 26 de marzo de 2014

Culpas que provocan insomnio

Anoche dormí, literal, 2 horas.
Y usted, querido lector, seguramente con la duda en su máxima potencia se preguntará, ¿por qué, una persona para la que lo más valioso es el sueño, durmió tan poco? Pues bien, resulta que hay veces que hacemos o decimos cosas que en realidad no sentimos y que, a decir verdad, son tan insignificantes como el vuelo de una mosca, sin embargo nunca pensamos en los presentes que se puedan sentir ofendidos y que decidan irse para siempre de nuestras vidas. Exactamente eso me pasó.

A estas alturas de mi vida que ocurra eso es algo que no me interesa, que no me quita el sueño ni el hambre, claro, siempre y cuando no se trate de la lil~sis. El punto es que sí, en efecto ella fue la ofendida a la que le llovieron mis pedradas y que así sin más decidió pintar su raya, pero no nada más conmigo, sino que hasta con mi má arrasó. O sea, así de plano agarró su bolsa, a su esposo (¡SÍ! Leyó usted bien: su ES-PO-SO, porque la infeliz se casó sin importarle haberme "brincado" y con eso dejado a vestir santos el resto de mis -últimamente miserables- días. Pero esa es otra historia) y que le dice a mi madre: - ¡A la chingada con tu hija, no vuelvo a pisar esta casa. De mejores lugares me han corrido!
Ok, no le dijo eso, pero sí salió muy indignada, con los ojos llorosos y sí le dijo a mi mamá (que es la menos culpable y la más afectada) que ya no regresaría. En ese momento no me caía bien el veinte de lo que había ocasionado, así que yo también me indigné porque todos me culpaban de los hechos, siendo que yo me consideraba libre de toda culpa. Es más, ni comí para que vieran que de verdad estaba indignada con sus acusaciones.

Más tarde la má me hizo entrar en razón, y entonces lo acepté: Yo tuve la culpa. Y es que, no es por justificarme, pero así soy, diiiiiiiigo, "si ya saben cómo me pongo, ¿pa' que me invitan?", es decir, el 99.9% de las cosas que digo las digo así (con mis pinches modos feos), porque Diosito me dio boca, porque no pienso las cosas, porque estoy bien taruga y por todo lo que quieran añadir, pero también, si ya me conocen, ¿por qué tomarse las cosas tan a pecho?  Total, que una vez aceptada mi culpa (primer paso para la superación), decidí que la lil~sis se merecía una disculpa, y ésta es la parte más difícil del proceso, ¿cómo decirle que "lo siento" si ya solté todo mi sentir, sobre algo irrelevante, pero que a final de cuentas a ella le afectó? Toda la tarde estuve pensando en cómo hacerlo y nada se me ocurría.

¡Ah! Pero nada más se llegó la hora de dormir y entonces sí, en medio de la noche, con la Coco como mi única compañía, se me pusieron llorosos mis ojitos y me sentí la peor persona del mundo, quería hablarle en ese momento y decirle muchas cosas, quería escuchar de ella que todo estaba bien, quería dormir sin culpas, o tal vez sólo quería dormir, no lo sé. El punto realmente importante es que eran las 3 de la madrugada y yo seguía sin poder dormir, y con los mismos demonios dando vueltas en mi cabeza; y es que no hay nada que me quite más el sueño que estar mal con ella, porque aunque parezca que no la quiero, que no la comprendo, que no me interesa lo que opina, me importa y mucho. Y justamente es eso lo que le quiero decir.

Tal vez se lo diga hoy, tal vez mañana. Pero sólo "tal vez".
Y ya, sólo quería venir a decir cómo me siento de culpable, ojerosa y somnolienta.

martes, 18 de marzo de 2014

A petición de...

Últimamente he pensado mucho en mi blog, en lo que solía escribir, al menos con más frecuencia de la que ha habido en estos último tres años; pienso en mi vida, en lo poco que me falta para cerrar círculos (y en lo mucho que lo deseo), y también en aquello que estoy por empezar, y que también lo deseo con todo mi corazón. Pienso en mis amigos, en lo mucho que a veces quisiera que las cosas volvieran a ser como antes, pero en lo poco que hago porque esto sea así, incluso a veces me pregunto si realmente quiero que todo vuelva a ser como antes, y me he sorprendido diciéndome que sí pero deseando que no. Y así he estado muy pensativa en estas últimas semanas, pero no sólo pensativa, sino que deseosa de volver aquí, pero triste por no saber cómo. Imaginé posts en medio de la madrugada que nunca nacieron, imaginé títulos sobre los cuales, no sé por qué, ahora no me atrevería a escribir. Y así de tanto imaginar y desear nada de lo pensado y deseado se concretó.

A veces Ed me recuerda que tengo este pedazo de mí y me recrimina el tenerlo tan abandonado, se dice mi fan #1 y exige que me reivindique y vuelva a escribir, pero lo que él no sabe (o sabía) es que yo sé que se moría por leerse entre mis letras, por sentirse inmortalizado en este pequeño rincón tan mío, pero a la vez tan suyo y de todos los que me leen, o solían hacerlo con la frecuencia que yo solía escribir.

Y bien, ¿A qué viene todo esto? A mi necesidad. A mi necesidad de volver al mundo de los bloggers, a mi necesidad de sentir que alguien me lee, a mi necesidad de saber que no soy única y que hay alguien, en algún lugar de mi México o del mundo que se identifica con mis líneas y comparte mi sentir.

Sin más que agregar, les informo que la Miss vuelve con la historia de su vida, la misma vida pero mejorada.

¡Atención, atención, Esto no es un simulacro! Repito: ¡NO ES UN SIMULACRO!

lunes, 9 de enero de 2012

El propósito del 2012 que me hará feliz el 2013

Aló a todos mis hermosos lectores, primero que nada quiero desearle a todos un fabuloso inicio de año (con seis días de retraso), ojalá las cosas vayan bien, que hayan encontrado un gym padre y estén yendo todos los días (no como yo, que soy caso perdido y ni cómo encontrar un espacio en mi agenda para hacer ejercicio y ponerme bien sabrosa, snif), que ya dejen el cigarrito y la bebida (así como yo… cof, cof!) y bueno, en general, que ya estén poniendo en práctica la realización de sus propósitos, porque el tiempo corre y bastante rápido.

El año antepasado, creo, escribí un post en el que decía que eso de los propósitos no era para mí, que yo era feliz con mi vida y blah; motivo por el cual, y para no perder la costumbre, la noche de año nuevo sólo bebí, así sin propósitos y nada que se le parezca. Lo único que le prometí a Ed fue ya no ser tan celosa y berrinchuda con la condición de que se portara mejorcito, digo, no es que se porte mal, pero si se portara mejor yo ya no tendría motivos para ponerme de novia celosa y berrinchuda. Equis.

Entonces, como les decía, empecé el año como siempre, sin propósitos, pero eso sí, con harta enjundia, y así anduve por la vida estos seis días: se terminaron mis vacaciones y con el regreso a la escuela volvieron mis días de estrés, de andar de arriba para abajo, corriendo, sin tiempo de disfrutar de mis nietos perrunos (les presumo que mi chiwi ya se estrenó como mami y es todo… ¡tan hermoso!), sin tiempo de prácticamente nada, este es mi primer finde después del regreso a clases y planeo encerrarme entre cuatro paredes a empezar, adelantar y ojalá terminar al menos uno de los cuatro ensayos de milochomil cuartillas que tengo que entregar para cerrar el semestre, ¿ven como de verdad no tengo tiempo de ir al gym pero, por otro lado, cómo tenía ganas de venir de mitotera con ustedes?

En fin, lo más, más, más importante que les venía a decir, es que ayer pasó Ed por mí a la escuela porque íbamos a ir a comer, pero como se le hizo tarde y el muy cochino no se había bañado (lo perdono sólo porque está de vacaciones, y cuando yo estoy de vacaciones me olvido de los baños matutinos) fuimos a su casa a que se bañara y se pusiera bien guapo para mí, y como los hombres también se tardan horas en ponerse guapos, me puse a platicar con su hermana. Cuando platico con ella generalmente hablamos de escuelas (es maestra), me platica cosas padres que vivió en su época de estudiante, le pregunto cosas de las que pudiera tener dudas, le pido ensayos para evitar trabajar tanto (misión fallida T*T), y bueno, en la charla de ayer me dijo que en el 2013 habrá un simposio pedagógico… ¡en Cuba! ¿Me imaginan a en Cuba? Digo, porque yo ya me vi, bonita y sonriente paseando por todos esos lugares hermosos y fabulosos, gastando todo el dinero que no tengo, dejando en total bancarrota mi bolsillo, pero luego diré, ¿Y qué? Lo bailado nadie me lo quita. Como se imaginarán, di brinquitos (imaginarios) de la emoción, ella seguro asistirá y yo, bueno, si encuentro manera de justificar esos días en la escuela seguro también iré.

Y bueno, es aquí en donde entra en acción el título de mi post: mi propósito de este año será dejar de fumar, dejar de beber, dejar de comprar cosas innecesarias y así poder ahorrar, porque bueno, aunque un viaje a Cuba no es costoso, debemos tomar en cuenta que dejé mi vida laboral y ahora soy estudiante, lo cual me convierte en una persona que depende de su madre y novio. La verdad me entusiasma mucho asistir al simpo, no sólo por pasear, Dios, ni que fuera yo tan banal, sino que además me serviría mucho tener un documento más para mi currículo al concluir la licenciatura, ya saben que en estas cosas del Sistema, mientras más documentos tengas es mejor, además de que suena bastante interesante conocer el sistema educativo de otro país, sobre todo de uno tan peculiar como Cuba.

Aún desconozco el costo que tendrá, es más, ni pasaporte tengo, pero caray, falta un año y muchas cosas pueden pasar, total, si no consigo dinero (ojalá los chones amarillos que me puse el 31 funcionen) y pasaporte, rogaré porque las profecías de los Mayas sean ciertas y se acabe el mundo este año.

Pero si todo sale bien… ya me vi.