viernes, 13 de marzo de 2009

Entrada sin titulo

Poco saben de la señorita Morfina, toda ella es anonimato para la mayoría de sus lectores, no saben cómo se llama en realidad, qué le gusta, qué le molesta, de dónde es ni cuántos años tiene realmente. Saben que trabaja cuatro horas, pero no saben en dónde. Saben que le gusta escribir incoherencias y pocas veces explica en quien se inspira, que tiene un perro vaca con complejos gatunos, que le entristece ver a personas necesitadas (y sobre todo enfermas), que ama a su familia, le gustan los sándwiches con sabritas y té de limón, que alguna vez pensó seriamente en reencarnar en una mosca. También saben que quiere mucho a su novio (lo amo, pero no lo digo porque es una frasecita muy cliché) y que por supuesto es muy amiguera y sobre todo metiche, si no, pregúntense cómo es que llegue a sus blogs.

Pero bueno, como la señorita Morfina no es solo eso y como hoy la agarraron de buenas les platicare un poquito de ella, que en realidad no es mucho ni muy relevante pero son cosas curiosas que en definitiva no puedo controlar:

- El volumen de la televisión siempre debe ser un número par. Desde que tengo uso de razón, el volumen debe ser 14 en lugar de 15.

- Evito pisar líneas del piso cuando voy por la calle.

- En el cine, siempre tomo tres servilletas, aunque solo use una o cuando muchos dos.

- Separo los panditas rojos de los demás y los dejo para comerlos al final.

- Le pongo sal a la comida antes de probarla.

- Empiezo a leer libros y revistas siempre por la última pagina.

- Tengo mi reloj adelantado 10 minutos, y aun así soy impuntual.

- Mi número favorito es 13. Mi día favorito es sábado. Mi mes favorito es Diciembre.

- Tengo unos aretes con diamantes en forma de estrella y los considero de la suerte. De MI suerte.

- No me gusta desayunar.

- No me gusta la leche “cruda” (así decía mi hermana cuando era una bebé). La prefiero con fresa, plátano o ambos.

- Los videojuegos son un vicio que aún no puedo superar.

- Cada que encuentro dinero en la calle lo meto en una bolsita roja que me regaló una prima para la “abundancia”, y no lo gasto. Algún día seré millonaria.

- Cuando era pequeña me caí de una fuente y me quedó una cicatriz en forma de luna junto al ojo derecho.

- Siempre pido una tortilla extra cuando como tacos. Pido 2 y me como 4.

- Los perros me persiguen, creo que necesito ser menos adorable.

- También los niños me siguen. En definitiva no puedo ser menos adorable.

- Me gusta el olor de los libros viejos.

- Mi primer beso fue robado. Yo fui la ladrona.

- Cuando iba en el jardín de niños, una niña me aventó una piedra y tuvo tan buena puntería que me rompió el labio de abajo. Al día siguiente misteriosamente sus pinturitas de agua aparecieron derramadas en su sillita.

- Una vez me deprimí tanto que me comí una cajita de kisses yo solita mientras veía Pucca.

- Por cierto, Pucca es mi caricatura favorita.

- Me gustan las películas plásticas y rosas tanto como las violentas y llenas de sangre.

- Me encantan los días nublados y las noches de luna llena. Un cielo estrellado es tan romántico como un poema de Pablo Neruda.

- No hay mejor combinación para unos hot cakes o crepas que el queso philadelphia con mermelada de fresa.

- Mi color predilecto para el cabello es negro. Mi favorito es rosa chicle.

- No me gusta que me regalen flores. Prefiero los perfumes.

- No sé cocinar, no sé lavar, no sé planchar. Tampoco sé cómo es que a pesar de eso, mi novio quiere que nos casemos.

- Odio levantarme temprano.

- Me lavo el cabello cada 2 días.

- No me baño los domingos.

- Cuando era pequeña, me comí una cucaracha y mi mamá me lavó la boca con jabón.

- Me desespera la gente que habla mucho y no dice nada.

- Me gusta el café con leche y dos de azúcar.

- En mi ropa predomina el color negro.

- Fumo desde que cumplí 19. Me enseñó a fumar la amiga de una prima, quienes en ese entonces tenían 15. Oh por Dios!

- Me han llevado solo 2 veces de urgencias al hospital. Odio el olor de los hospitales.

- Soy adicta a mi celular, o mi celular es adicto a mí. Como sea, siempre estamos juntos.

Y creo que ya, es lo único que se me viene a la cabeza en estos momentos. Quizá otro día pueda postear una lista mas completa.

Por cierto, buen finde bloggercillos :D

martes, 10 de marzo de 2009

Sobre la caridad

Apenas es martes y la semana se me ha hecho tan larga. En el trabajo esta todo tranquilo a pesar de que las ventas han bajado considerablemente. Eso me preocupaba la semana pasada, hoy ya no.

Hoy en la mañana vi cuando llegó un señor con su hijo, se colocó muy cerca de mi trabajo y empezó a pedir “ayuda económica”, ya que su niño sufre parálisis cerebral. Yo observaba todo desde lejos.

Me dio mucha pena ver la cara de tristeza y suplica de aquél hombre, parado bajo los rayos del sol con el niño a un lado. Veía pasar a la gente, unos le daban monedas, los más pudientes billetes y entonces pensé en mi: Trabajo 4 horas de Lunes a Viernes, no tengo un hijo enfermo del cual cuidar, no tengo una familia por la cual ver, y aún así me quejo de que “no me alcanza” y eso siendo que mi salario es noble.

Seguía sentada, observando a ese hombre que de vez en cuando se limpiaba el sudor con las manos. Vestía muy modestamente, sus pies se veían desarreglados y ni hablar de su aspecto físico. Vigilaba que su hijo estuviera cómodo, lo sentaba para ponerle los pies firmes sobre la carreola, y el pequeño en un movimiento los volvía a bajar. El hombre era paciente con el niño, esa imagen me agradó, incluso pensé en tomar una fotografía pero fue algo que en el momento se me hizo una falta de respeto.

La gente seguía pasando, unos se paraban a hablar con el hombre, otros solo le daban dinero, había señoras que le daban monedas a sus pequeños para que ellos mismos lo depositaran en la alcancía azul con un candadito que estaba junto al niño enfermo. Una señora ya mayor se acercó al niño y le colocó un medallón en su ropita, creo que ese detalle no puede igualarse con todas las monedas que había recibido ya, cuando ella se iba a ir, solo tomo de los cachetes al niño y le hizo un cariño como diciéndole “Que Dios te bendiga”. Y así transcurrió medio día.

Cuando el sol estaba mas insoportable que nunca, el señor emprendió la huida. Tomó a su pequeño, resguardo el dinero recolectado y lo vi alejarse de ese espacio, del cual no vi que se moviera un solo centímetro en toda la mañana.

Entonces me quede reflexionando. Yo me quejo todos los días por no tener todo lo que quiero, por no ganar lo “suficiente”, porque muero de hambre estando en el trabajo y no puedo comer absolutamente nada y por muchas cosas mas. Él, en cambio, no tomó una gota de agua el tiempo que yo estuve observándolo.

Aun tengo en la cabeza la imagen del pequeño y su padre, creo que será algo difícil de olvidar. Pensaba antes que el ser humano era egoísta por naturaleza, pero hoy descubrí que no, que todos tenemos un buen corazón, siempre dispuesto a ayudar a los que mas lo necesiten… y también a los que menos. La caridad y la humildad, definitivamente son valores que no se compran.

En estos momentos me duelen los pies y también la cabeza, el sueño invade mi cuerpo y a pesar de eso, quise venir a escribir como es que la imagen que tuve toda la mañana frente a mi me hizo ver las cosas de diferente manera.

domingo, 8 de marzo de 2009

Las chicas de mi vida

A lo largo de mi vida, he conocido muchas mujeres en varios aspectos: admirablemente fuertes, inteligentes, hermosas, trabajadoras, valientes. Mujeres que cantan, bailan, escriben, actúan, aman y, ¿por qué no? también odian.


Muchas de ellas son mi mejor ejemplo, pero solo dos de ellas son mi único amor:


Ella, tan joven y rebelde pero a la vez tan inteligente y madura. Esa niña que a pesar de ser tan pequeña, tiene un corazón enorme. Difícilmente domina sus impulsos, pero esa es una de sus cualidades pero también uno de sus peores defectos. No sabe callarse y aunque a veces tampoco razona ha aprendido a reconocer sus errores y a disculparse.


Mi otro mas grande amor, a pesar de sus años sigue tan jovial. De ella aprendo cada día; siempre tiene las palabras adecuadas para cada situación, y aunque a veces piense que solo se empeña en arruinar mi vida, sé que lo hace por amor. Por ella soy quien soy, por ella estoy en donde estoy.


Ellas junto con otras mas son las chicas de mi vida, con las que comparto mis penas y alegrías y a las que no les importa lo resentida que pueda estar con la vida, pues siempre tienen la manera exacta de hacerme ver las mejores cosas de ella.


A mis nenas bloggeriles, les dejo un regalito. A mis nenes bloggeriles, un beso.




¡Feliz Día, bloggercillas!



miércoles, 4 de marzo de 2009

Historia del perro vaca

Érase una vez, una perrita callejera que llegó por error a una humilde choza. Era muy pequeña, y como yo no sé de edades perrunas, supongo que tendría entre uno y dos meses de nacida. Sus patitas eran muy chiquitas, al igual que sus ojitos y su nariz. Tenía pelaje color tierra con manchas negras. Supongo que necesitaba un buen baño.

Recuerdo perfectamente que era un sábado de diciembre. Afuera hacía mucho frío, yo estaba en mi cama bajo dos cobertores tomando una taza de café y la perrita estaba en la calle, junto al pórtico de mi casa. Lloraba y lloraba, pidiendo que la dejáramos pasar. Como mi mamá no es muy amante de los perros callejeros, puesto que dice que son mal agradecidos, salía a correrla con la escoba, la perrita se iba y después regresaba a estar llorando.

En uno de sus regresos, salí a ver qué clase de perro no dejaba de molestar y fue cuando la vi. No sé si fue por cercanía de la navidad o por la ausencia de mi novio, pero mi corazón de pollo me hizo interceder ante ella y le pedí a mi mamá que me dejara conservarla. Su respuesta inmediata fue un rotundo NO, pero como yo soy bien obediente, en un descuido la metí, la bañe y le sequé el pelaje con una toalla vieja que encontré arrumbada. Ya no era color tierra, ahora era blanca y sus manchas negras se veían particularmente lindas.

Cuando mi mamá entro a decirme que ya no escuchaba a la perra, que seguramente se había ido a molestar a otra casa, nos encuentra a las dos literalmente compartiendo la cama, viendo televisión y comiendo galletas. Nunca olvidaré la cara que hizo al ver tal escena.

Me gritó, y la perrita de un salto se bajo de la cama y se escondió debajo de ella. Entonces empezó una guerra campal entre mi madre y yo. Yo dándole buenos argumentos para poder conservar a la perrita, y ella encontrándoles un defecto. Después de discutir aproximadamente dos horas por saber qué haríamos con la perrita, le propuse quedarnos con ella hasta que le encontráramos un hogar y ella refunfuñando entre dientes aceptó.

Me quedé con la perrita, con la condición de NO encariñarme con ella pero, ¿qué creen? Que me encariño con la pequeña porquería y supongo que ella de mi igual. Diario le daba de comer, dormíamos juntas para que no pasara frío, la enseñaba a convivir con otros perros y llegó la Navidad. En mi cartita le pedí explícitamente a Santa que le ablandara el corazón a mi mamá y me dejara conservar a la perrita, aún sin nombre. Y por primera vez en mi vida, Santa me trajo lo que le pedí; Claro, que después de verla tan limpia y con sus moños rojos, resultaba ser una perrita imperdonablemente adorable a los ojos de cualquiera, y mi Santa no fue la excepción.

Sometí a votación el nombre que le debíamos poner entre amigos, familia y hasta con mis conocidos en el MSN y cada red social a la que pertenecía, y para ser sincera, ninguna de las propuestas me gustaba. Un día llegaron a la casa una amiga con su novio, y él al ver a la perrita no bautizada, dijo:

- Mira, parece vaca. ¿Cómo se llama?
- Mmm... Vaca. Así se llama.

Y así le quedó. Es mi perro vaca. Una loca, que cada que llego a mi casa corre y se levanta en dos patas para saludarme. Me muerde jugando y cuando se porta mal, corre al rincón más próximo de la casa a esconderse para evitar un regaño. Le gusta cazar ratones y pájaros, esas son las consecuencias de tener amigos gatunos. Sabe que se llama Vaca, aunque también sabe que es un perro, eso debe ser muy confuso para ella, pero aún así sigue siendo linda, aunque a veces no la vea tan linda.

Corre por toda la casa, y todos la quieren. Asusta a los niños que le caen mal y juega con los que le caen bien. Huye de la gente que grita y le gusta comer jitomates. Le gustaba andar de callejera, era su naturaleza, cada que nos descuidábamos, se salía corriendo, hasta que un día la atropellaron. Pensé que moriría pero no, aquí sigue. Eso demuestra que también es fuerte. Es muy peleonera y orgullosa, mi mamá dice que todo se parece a su dueño.

Ya no duerme conmigo, pero si junto a mi ventana y cada que le hablo, asoma su cabeza entre las rejas. Debe admitir mi mamá que no todos los perros callejeros son mal agradecidos, y no lo digo yo, pero se lo ha demostrado mi perro vaca día a día a lo largo de 4 años.


domingo, 1 de marzo de 2009

Día de la familia bloggeril

Después de nuestras verdaderas familias, siempre estan la escuela, el trabajo, los amigos... pero, ¿qué hay de la familia de bloggers? He leído muchos blogs, y me he dado cuenta de que donde sea que comento, siempre hay al menos un usuario en común.

Con ellos compartimos nuestras vivencias del día a día, nuestros problemas, nuestros sueños, nuestras alegrías, incluso mas que con cualquier persona que tenemos de frente. Ellos nos leen y siempre hay una palabra de aliento, una sonrisa o un simple comentario que nos alegra el día. Al menos a mi me ha pasado :)

Es por eso, que hoy que es día de la familia quiero obsequiarles a quienes me leen, me comentan, me siguen, me tienen en sus links o simplemente me leen pero que son bloggers de corazón, esta imagen:
(obviamente pueden guardarla y ponerla en sus blogs si gustan)



¡Feliz día de la familia Bloggeril!
Por Dios, que cursi soy :$