martes, 3 de agosto de 2010

Entre mujeres te veas

El finde conocí a la hermana de mi novio, es un par de años mayor que él y alguien ya me había comentado que era una persona difícil de tratar, cosa que me provocó un pánico del tamaño del universo porque, analizando las cosas, no tengo experiencia en relaciones con una “cuñada”. En lo personal siempre he creído que, para una como mujer, una cuñada es el equivalente a una suegra pero en moderno, cualquiera diría que la convivencia entre personas del mismo sexo debe ser la cosa más sencilla del mundo, y sí lo es, siempre y cuando no esté un hermano de por medio.

Estuve analizando mis antigüas relaciones y en toda mi vida "amorosa", sólo he lidiado con un par de cuñadas, la primera con mi novio de la prepa y la segunda con... mi otro novio de la prepa, pero en diferente tiempo. En el caso de la primera, era casi nula la convivencia que teníamos, ya que a esa edad, la que tuve hace algunos años, no era un noviazgo etiquetado como formal, o al menos el significado de “formal” fue evolucionando con el paso de los años, así que como mis visitas en su casa eran esporádicas y bastante rápidas, casi de entrada por salida, nos llevábamos bastante bien. Saludos casuales y sonrisas discretas eran nuestro medio de comunicación perfecto.

En el caso de mi otra cuñada, hermana de mi otro novio, fue bastante diferente y difícil. Al principio resultó un verdadero dolor de cabeza, no me saludaba cuando me veía (ni siquiera por cortesía), era totalmente invisible para ella y, hasta cierto punto, ella para mí, la diferencia era que yo siempre traté de llevar una buena relación con ella, no por mí, pero sí por su hermano. Después de muchos meses de relación con su hermano, no le quedó de otra más que aceptar que me tenía que ver ocasionalmente en alguna de sus múltiples reuniones familiares y ante eso no hay tuvo otra opción más que ser cordial. Al final, después de muchos malos entendidos, terminamos siendo muy buenas amigas.

Volviendo al tema de mi recién adquirida cuñada, la conocí en una reunión de su familia a la que fui con mi novio este fin de semana, cuando íbamos en el camino, yo sólo me cuestionaba cómo sería el momento, iba preparada para recibir todo de ella, desde una mueca de desaprobación (ash, es que las hermanas son bien celosas con los hermanos, por eso qué bueno que no tengo hermanos, para que nadie pueda escribir sobre mí, je) hasta un afectuoso “mucho gusto, siéntate a mi lado a platicar mientras tomamos algo”. Pues no, ni mueca, ni invitación. Fue todo tan rápido que cuando menos me di cuenta, ya estábamos nosotros sentados en otro lugar con amigos de él.

Así que en la reunión fue poco, o mejor dicho nada, lo que “conviví” con ella. Fue una presentación del tipo “hermana, ella es mi novia... novia, ella es mi hermana, conozcanse. Amén” y, acá entre nos, así lo tomé yo y supongo que también ella; después pensé en que no debí esperar algo más ya que el tiempo que su hermano y yo tenemos juntos aún no es el suficiente como para colgarle a la relación la etiqueta de “formal”, o no tan formal, pues. El caso es que el trago, pasó bastante rápido y no dejó corazoncitos heridos a su paso.

A lo que voy es a que es difícil, al menos para mí, el llevarme bien con las hermanas de mis novios, y tengo la teoría de que si fuera hombre, me resultaría difícil convivir con los hermanos de mis novias. La opinión de las hermanas es básica en todas las relaciones, como buenas mujeres, identifican rápidamente las intenciones que la susodicha pudiera tener con su hermanito querido, por eso mencionaba al principio que son como una especie de suegras pero en moderno y con más armas para romper cualquier relación con la duración que sea. Sad but true.


En cambio con los hermanos de mis novios siempre he llevado de maravilla, por ejemplo, el hermano del extinto chaparro era mi adoración, y siempre me demostró que el sentimiento era reciproco, desde que nos presentaron hasta la fecha, nos llevamos muy bien, y no sé si tenga algo qué ver la diferencia de género, pero si es eso, le agradezco a la naturaleza que por mi condición de mujer sea adorable ante los hombres, awww... Con las mujeres, bah, de eso me encargo después.


En fin, esto de las primeras impresiones no se hizo para mí, soy "mala" juzgando y un blanco perfecto para ser juzgada, y esto es verdad, parece que tengo un imán para las malas primeras impresiones, nunca falta algo (o alguien) que me haga quedar mal, snif. Por eso siempre digo que, mejor que la primera impresión, la segunda. Ya vendrán más reuniones en las que coincida con la hermana de mi novio, así que ya no me preocupo, sólo tengo que ir pensando en una buena manera de ganármela como aliada. Uno nunca sabe cuándo se podría necesitar.