viernes, 5 de noviembre de 2010

Post anti-records

Y así como llegó, se fue. Caray, nunca pensé que Octubre fuera a tomar algún día su curso normal: llegar, transcurrir e irse a guardar a un oscuro, escondido y mohoso rincón del universo hasta ser llamado para su próxima aparición, así sin sorpresas desagradables ni nada por el estilo. Afortunadamente, este año así fue. Las Golondrinas para Octubre, por favor. Gracias.

Y bien, así como decimos “hasta el próximo año, señor de las lunas hermosas”, le decimos “hola” a Noviembre, mes que, a decir verdad, siempre pasa desapercibido. O pasaba.

(Ya merito entramos en materia, queridos lectores, no se desesperen, que hoy sí tengo algo que contarles)

Deben conocer el famoso libro de los Records Mundiales Guiness, ¿cierto? Ah, pues (vergonzosamente) les comentó que mi rancho, la metrópoli del mundo entero, se ha unido a él. Oh sí, y ha sido por armar, cocinar, hacer, etc, el burrito de machaca de pescado (¡iuk!) más grande, manoseado y mosqueado del mundo. Aplausos, por favor.

Sinceramente, es algo que a mí no me llama la atención del todo, no me emociona, no me atrae, pues. En Facebook fui catalogada de amarga y sangrona por decir que yo ni regalado me comería un trozo de ese burro, soy muy pinche fastidiosa con la comida, sobre todo con la comida que pasó por las manos de más de dos mil personas, y en lo personal sigo pensando que la higiene utilizada en su creación fue de dudosa procedencia.

Con estos calores y todo mundo metiéndole mano sudada a la tortillota de harina que, por cierto, sólo vi en fotografías, no resulta muy apetecible que digamos. Según me comentó una fuente (hasta ese entonces) confiable, la higiene fue sumamente controlada, pero después de ver un vídeo en el que muchas personas involucradas en el magno evento edición "Bicentenario" (porque este año todo evento debe ser etiquetado con ese nombre o no somos patriotas) no usaron guantes ni cubre bocas, confirmé que, como ya lo había expresado horas antes, la higiene dejaba mucho que desear.

Acá entre nos, ya entrados en confianza, les platico que yo sí quería ir a ver al mundo de gente come y come gérmenes con sabor a pescado, chile, cebolla y harina (al chisme, pues), pero mis múltiples deberes de novia consiente no me lo permitieron. Ed, ha tenido mucho trabajo (lo cual equivale a muchísimo más cansancio) y, a decir verdad, nunca me han gustado las aglomeraciones.

Ahora espero con ansías locas que amanezca para ver en las noticias cuántas personas sufren de diversas enfermedades estomacales, y no, no es porque sea yo una mala persona y lo desee con todo mi corazoncito, es sólo que quiero ver en qué terminó la inversión de 4 mil libras esterlinas (si el conversor de monedas no me falla, es un equivalente a $79,188.80 pesos) por traer a vacacionar a un juez desde Gran Bretaña para al final sólo poner una fotografía, fecha y nombre en una hoja más del famoso libro.

Definitivamente hoy fui la persona menos paceña que habita en este pequeño rancho bicicletero, pero eso sí, ahora "mundialmente reconocido", por no haberme entusiasmado con semejante evento, pero el día que yo tenga una idea mundialmente bizarra y muchas ganas de darla a conocer, dejaré de ser tan amargada. Lo prometo.

Pensándolo bien, personalmente Noviembre sigue siendo un mes más. Whatever.