viernes, 24 de diciembre de 2010

Este es un post corto lleno de buenos deseos y un poquitín de ocio

Mientras espero que lleguen Ed y Santa a mi casita, vengo a desearles una muy feliz navidad a todos, hoy no hay tarjetita porque el tiempo nomás no me alcanzó, pero mi presencia aquí está. Difrútenla.

Mañana (pasado o cuando Ed me suelte) vengo a presumirles lo que me amaneció debajo del arbolito, espero que este año no me toque desenvolver sólo tamales :/

Y como hoy ando de buenas, les mando mis mejores deseos, besitos y abrazos navideños a todos (:

Oh, oh... alguien toca a mi puerta :O


Cambio y fuera.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Post digno de un status de Facebook

Ya recordé que es lo que odio del frío de Diciembre: Labios resecos. ¡Argh!
...y aunque no lo crean, ya empiezo a extrañar los besos ensalivados de Ed ):

lunes, 13 de diciembre de 2010

Post pre-navideño

A casi un mes de mi última visita por aquí, hoy vengo a confesarles una cosa. Una cosa simple, sencilla y que seguramente muchos ya sabían, y esa cosa simple, sencilla y que seguramente ya muchos sabían es que amo Diciembre con todo mi rojo corazoncito, y aclaro, nada tiene que ver con sus posadas, ni con la navidad, ni esas cosas capitalistas. Bueno, con la navidad sí tiene algo que ver, pero en cantidad de "poquito". Diciembre es mi mes favorito porque me ofrece algo que los otros meses no: un clima tan frío, pero tan sabrosón, que sólo provoca ganas de estar todo el día tirada en la cama, con una tacita humeante de café (o chocolate, por aquello de la gastritis. ¡Argh!) y una agradable compañía. Desgraciadamente este año gozo de múltiples y desgastantes ocupaciones que no me lo permiten del todo, pero cuando se puede, no hay cosa que disfrute más que estar en mi camita abrazada de Ed.

Este año, particularmente, el frío nos llegó de repente (al menos en la graaaaan metrópoli en la que vivo), de un día para otro se soltó un viento que, de no ser por mis kilitos de más, ya me hubiera llevado a la tierra de Oz junto a Dorothy. Juro que no exagero. Desde muy temprano ya se ve a todo mundo con sus ropas abrigadoras, puertas y ventanas cerradas y, en lo personal, es muy difícil que me hagan salir de mi casa después de las nueve de la noche, al menos entre semana. El finde es el finde y eso no está a discusión ni a disposición del clima.

Sinceramente, este año se me fue rapidísimo, y es algo que me da mucho gusto porque a pesar de eso, lo supe aprovechar muy bien y no me fue tan mal como creía, digamos que se portó bastante decente el 2010 conmigo, y cómo no, si con el 2009 me bastó (y hasta sobró) para aprender a no hacer enojar al señor karma ni a sus amigos los chacras. Me emociona la llegada de Diciembre porque es señal de que el nuevo año se acerca a toda prisa, sin pausas y con nuevas cosas, y eso por alguna extraña razón me pone mucho muy feliz. Y yo sé que ustedes saben que Ed es gran parte de esa "extraña razón". Hablando de él, creo que justo en este punto de nuestra relación, puedo decirles que me encuentro muy feliz y, aunque no lo grite a los cuatro vientos, me siento muy enamorada, así como alguna vez yo escribí y ustedes leyeron que no lo estaría nunca jamás. Ah, pues mentí.

Por otro lado, ya quiero ver qué me traerá este año don Claus, porque aunque usted no lo crea, me he portado muy bien y no he hecho tantos berrinches como antes, aparte ya soy buena onda con mi amigo el chaparro y ya no le digo cosas feas de su novia rara y sangrona (aunque sean ciertas). Ya no soy grosera con el novio de mi hermana y tampoco con ella. Soy más tolerante con las personas que sufren de diversos trastornos emocionales y mentales, por fin comprendí que la gran mayoría de las personas que me provocaban dolores de cabeza gracias a sus recurrentes estupideces, son personas que sólo poseen una neurona y que esta, a su vez, es motora. Eso explica muchas cosas, al menos por el momento. Eso y muchas cosas más, ameritan un buen regalo navideño.

Hablando de navidades, este año Ed y yo pusimos el árbol, quedó muy padre porque entre los dos preparamos todo, nos olvidamos de las esferas típicas, apáticas y frías de cada año, e hicimos unas estrellas muy padres a base de reciclaje, diamantina dorada y morada y, a pesar de que este año la crisis y el tiempo no nos permitieron ir y comprar uno natural, el que teníamos guardado se prestó bastante bien para la idea que teníamos y quedó navideñamente adorable. Sólo falta el aroma a pino en mi casa, pero de eso se encargan el líquido para pisos y mi mamá. Yay.

En fin, espero que estas fechas que vienen sean muy bonitas para todos, que se diviertan en todas las posadas que se crucen por sus caminos y espero andar por acá antes de que termine el año, mínimo para dejarles mi lista de cosas que espero no hacer el año que viene. Por hoy sólo me queda decirles que mis mejores días venían todos juntos en la segunda mitad del año, y que eso me dio mucho gusto, porque supe cómo disfrutarlos al máximo, y sobre todo valorarlos.
¡Nos leemos pronto! Lo prometo.