miércoles, 6 de julio de 2011

De la anorexia y uno que otro desvarío mental

No iba a actualizar hoy porque tengo algo pendiente para hoy en mi casa, sin embargo no pude dejar de venir a mitotearles de algo que vi en el interné y de lo que nunca había escrito porque jamás me ha sucedido y realmente nunca me ha interesado: anorexia.

Hace algunos años encontré un foro en el que se inscribían chicas súper trastornadas (discúlpenme pero no encuentro otro adjetivo para esto) y traumatizadas con su peso, en este foro las chicas se daban consejos para que en sus casas no se dieran cuenta que eran/son "princesas" (así se hacen llamar, pff), me tocó ver un subforo en el que subían sus fotos y no se leía otra pie de foto que no fuera "me faltan 10 kilos", "estoy gordísima", "tengo brazos y muslos gigantes" cuando en realidad yo veía pura piel pegada a los huesos, ¿de dónde carajos sacan que están hiper mega obesas? me registré en el foro para tener acceso a temas a los que sólo podían ingresar miembros, y en serio que me súper sorprendí porque se me hacía imposible que chicas entre los 13 y 20 años tuvieran este tipo de trastornos. Desgraciadamente esto es el pan de cada día de muchas chicas.

Hasta cierto punto se me hicieron absurdos sus argumentos (como le sucedería a cualquier persona normal), me imagino que de las que estaban registradas yo era la que más carne tenía, y en realidad no me acomplejo. Digo, yo prefiero unas piernas sabrosas, con muslos antojables y caderas de verdad con todo y mi abdomen no plano, que puro pellejo pegado al hueso. Y aunque no peso 40 kilos, me siento muy contenta conmigo misma, muy a pesar de que debo bajar algunos kilos por salud, no por vanidad.

Una de las chicas me contactó por ser "nueva princesa", me preguntó nombre, edad, nacionalidad, estatura y peso, porque para ellas esto último es muy importante. Si no pesas menos de 50, eres una gorda que necesita urgentemente la compañía de Ana y Mia (así disfrazan la anorexia y la bulimia), le seguí un poco el juego y después me platicó su historia. Me pregunté muchas veces si todas las chicas registradas ahí (y en general aquellas no eran parte del foro pero que sufrían dicho trastorno) tenían historias igual de tristes, recuerdo muy bien que esta chica me platicó de cómo empezó, como se veía en ese entonces, cómo se sentía, lo difícil que era ser una "princesa" dentro de una sociedad tan poco tolerante en donde no hay lugar para la gente obesa (muchísimo menos si eres mujer), en donde todos quieren que comas y no vomites. Esas personas para ellas son monstruos, monstruos egoístas que quieren que sean gordas y nadie las quiera. Pero qué poquísima autoestima, por Dios.

En lo personal, yo me valoro más por lo que sé, por lo que soy no tanto por fuera, sino por dentro, por mi capacidad de comprender, amar y tolerar. No valgo por lo que mide mi cintura, mis caderas o lo que peso. Mi cabello es hermoso, mi dentadura no tiene ningún desgaste provocado por el contacto constante con ácidos gástricos, mis uñas gozan de buena salud y, en general, no peso 40 kilos pero estoy sumamente sabrosa, saludable y, sobre todo, contentísima conmigo misma.

Hoy volví a toparme en la red con una de esas chicas, y recordé entonces lo triste que es la vida de quienes simplemente no son felices con lo que poseen (físicamente), y de lo mucho que sufren por no poder bajar ese kilo que les provoca un rollito en la cintura, de lo mucho que sufren por no poder ser "perfectas" y de lo difícil que es ser una "princesa".

Es por eso que dejé mis quehaceres para venir a pedirles, rogarles, suplicarles que, el día que les diga que me trauma mi peso, que me trauman mis brazos o mis caderas y que quiero ser una princesa, por piedad, alguien venga a darme un par de cachetadas o las que sean necesarias para hacerme entrar en razón. Estar a pura lechuga, agua y en los huesos no está nada padre.

sábado, 2 de julio de 2011

Tic, toc

Llegó Julio, la segunda mitad del año, el verano, el calor (el mejor pretexto para tomar sin culpa unas chelas bien frías) y, con todo eso, unas ganas enormes de disfrutar (todavía más) el mes que me queda de vacaciones.

Pero lo que me pone todavía más feliz, es que con todo aquello que ya mencioné también llegó Megah y no precisamente con las manos vacias.



¡¡Me emociono, me emociono!!
Muchas gracias (:

Y ya, presumiendo y actualizando, me voy.