miércoles, 26 de marzo de 2014

Culpas que provocan insomnio

Anoche dormí, literal, 2 horas.
Y usted, querido lector, seguramente con la duda en su máxima potencia se preguntará, ¿por qué, una persona para la que lo más valioso es el sueño, durmió tan poco? Pues bien, resulta que hay veces que hacemos o decimos cosas que en realidad no sentimos y que, a decir verdad, son tan insignificantes como el vuelo de una mosca, sin embargo nunca pensamos en los presentes que se puedan sentir ofendidos y que decidan irse para siempre de nuestras vidas. Exactamente eso me pasó.

A estas alturas de mi vida que ocurra eso es algo que no me interesa, que no me quita el sueño ni el hambre, claro, siempre y cuando no se trate de la lil~sis. El punto es que sí, en efecto ella fue la ofendida a la que le llovieron mis pedradas y que así sin más decidió pintar su raya, pero no nada más conmigo, sino que hasta con mi má arrasó. O sea, así de plano agarró su bolsa, a su esposo (¡SÍ! Leyó usted bien: su ES-PO-SO, porque la infeliz se casó sin importarle haberme "brincado" y con eso dejado a vestir santos el resto de mis -últimamente miserables- días. Pero esa es otra historia) y que le dice a mi madre: - ¡A la chingada con tu hija, no vuelvo a pisar esta casa. De mejores lugares me han corrido!
Ok, no le dijo eso, pero sí salió muy indignada, con los ojos llorosos y sí le dijo a mi mamá (que es la menos culpable y la más afectada) que ya no regresaría. En ese momento no me caía bien el veinte de lo que había ocasionado, así que yo también me indigné porque todos me culpaban de los hechos, siendo que yo me consideraba libre de toda culpa. Es más, ni comí para que vieran que de verdad estaba indignada con sus acusaciones.

Más tarde la má me hizo entrar en razón, y entonces lo acepté: Yo tuve la culpa. Y es que, no es por justificarme, pero así soy, diiiiiiiigo, "si ya saben cómo me pongo, ¿pa' que me invitan?", es decir, el 99.9% de las cosas que digo las digo así (con mis pinches modos feos), porque Diosito me dio boca, porque no pienso las cosas, porque estoy bien taruga y por todo lo que quieran añadir, pero también, si ya me conocen, ¿por qué tomarse las cosas tan a pecho?  Total, que una vez aceptada mi culpa (primer paso para la superación), decidí que la lil~sis se merecía una disculpa, y ésta es la parte más difícil del proceso, ¿cómo decirle que "lo siento" si ya solté todo mi sentir, sobre algo irrelevante, pero que a final de cuentas a ella le afectó? Toda la tarde estuve pensando en cómo hacerlo y nada se me ocurría.

¡Ah! Pero nada más se llegó la hora de dormir y entonces sí, en medio de la noche, con la Coco como mi única compañía, se me pusieron llorosos mis ojitos y me sentí la peor persona del mundo, quería hablarle en ese momento y decirle muchas cosas, quería escuchar de ella que todo estaba bien, quería dormir sin culpas, o tal vez sólo quería dormir, no lo sé. El punto realmente importante es que eran las 3 de la madrugada y yo seguía sin poder dormir, y con los mismos demonios dando vueltas en mi cabeza; y es que no hay nada que me quite más el sueño que estar mal con ella, porque aunque parezca que no la quiero, que no la comprendo, que no me interesa lo que opina, me importa y mucho. Y justamente es eso lo que le quiero decir.

Tal vez se lo diga hoy, tal vez mañana. Pero sólo "tal vez".
Y ya, sólo quería venir a decir cómo me siento de culpable, ojerosa y somnolienta.

martes, 18 de marzo de 2014

A petición de...

Últimamente he pensado mucho en mi blog, en lo que solía escribir, al menos con más frecuencia de la que ha habido en estos último tres años; pienso en mi vida, en lo poco que me falta para cerrar círculos (y en lo mucho que lo deseo), y también en aquello que estoy por empezar, y que también lo deseo con todo mi corazón. Pienso en mis amigos, en lo mucho que a veces quisiera que las cosas volvieran a ser como antes, pero en lo poco que hago porque esto sea así, incluso a veces me pregunto si realmente quiero que todo vuelva a ser como antes, y me he sorprendido diciéndome que sí pero deseando que no. Y así he estado muy pensativa en estas últimas semanas, pero no sólo pensativa, sino que deseosa de volver aquí, pero triste por no saber cómo. Imaginé posts en medio de la madrugada que nunca nacieron, imaginé títulos sobre los cuales, no sé por qué, ahora no me atrevería a escribir. Y así de tanto imaginar y desear nada de lo pensado y deseado se concretó.

A veces Ed me recuerda que tengo este pedazo de mí y me recrimina el tenerlo tan abandonado, se dice mi fan #1 y exige que me reivindique y vuelva a escribir, pero lo que él no sabe (o sabía) es que yo sé que se moría por leerse entre mis letras, por sentirse inmortalizado en este pequeño rincón tan mío, pero a la vez tan suyo y de todos los que me leen, o solían hacerlo con la frecuencia que yo solía escribir.

Y bien, ¿A qué viene todo esto? A mi necesidad. A mi necesidad de volver al mundo de los bloggers, a mi necesidad de sentir que alguien me lee, a mi necesidad de saber que no soy única y que hay alguien, en algún lugar de mi México o del mundo que se identifica con mis líneas y comparte mi sentir.

Sin más que agregar, les informo que la Miss vuelve con la historia de su vida, la misma vida pero mejorada.

¡Atención, atención, Esto no es un simulacro! Repito: ¡NO ES UN SIMULACRO!